El voto ético. ‘La Voz de Galicia’

LA ÉTICA COTIDIANA

¨El voto ético¨

Esperanza Guisán

La Voz de Galicia. Jueves 19 de febrero de 2009.

¨Soy de la opinión de que, de ser posible, todo el mundo debería votar, aunque sea en blanco, para mostrar su disconformidad con las ideologías imperantes, para expresar sus deseos de una democracia donde las opciones no sean tan restringidas. Afortunadamente, por lo demás, los ciudadanos están tomando conciencia de que tienen derecho a intervenir en la cosa pública proponiendo modelos de democracia que supongan una profundización en los valores sobre los que esta descansa. Existen partidos pequeños, casi testimoniales, que pueden crecer y robustecerse si votamos con vistas a un futuro y no apresados por el voto útil. Con Obama hay que repetirse, contra la desesperanza: «Sí, podemos». Podemos oponernos al bipartito en Galicia, o al partido más votado por los gallegos. A partir de muy pocos se puede ir configurando una plataforma que sirva de voz en la Xunta y en los concellos. Una voz nueva que pida transparencia, listas abiertas, segunda vuelta, mandatos restringidos, austeridad y ausencia de privilegios, que ayude a conformar mayorías, no despóticas, pero sí fuertes y con criterio, para no tener que andar a bandazos al son del partido bisagra de turno.

No es demasiado difícil decidir lo que debemos votar. Se trata de buscar un partido que no solo satisfaga nuestros intereses personales, sino que atienda a las demandas de la sociedad, especialmente los peor situados. Un partido cuyos objetivos trasciendan los intereses del terruño y se atengan a la conveniencia no solo del Estado español o de la Unión Europea, sino que garantice una preocupación por el Tercer Mundo, por los marginados de todo signo y procedencia, por las libertades de los que carecen de cultura, por la emancipación de los que están presos de prejuicios y dogmas.

Un partido laico, cosmopolita, garante de las libertades individuales y el bienestar de los ciudadanos sea cual sea su procedencia, su etnia, su lengua, su religión, sería probablemente el partido que se autorrecomendaría desde una perspectiva ética. Un partido que sirviese a los ciudadanos, y no se conformase con el clientelismo y el caciquismo. Un partido con vocación de servicio público y compromisos intercomunitarios e internacionales que tienda a procurar la concordia. Se me dirá que ese partido no existe, ni siquiera algo que remotamente puede parecérsele. Demos, a favor de la esperanza, algún paso adelante en pro de ese partido, sin embargo. Porque nos conviene de verdad. Nada tan grato como el disfrute de las libertades, la creatividad, la acción política, la procura del bienestar social. Somos muchos, muchísimos, los potenciales votantes. Pero alguien tiene que empezar a cambiar el rumbo, aunque cueste mucho, porque sí, de verdad, que si queremos, sí podemos.¨

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http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2009/02/20/0003_7542262.htm#
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